Operativo coordinado: Bajo el marco de la Ley de Seguridad Nacional, el Gobierno de México desplegó siete aeronaves militares para entregar a objetivos prioritarios en ciudades clave como Nueva York y San Diego.
En una acción que marca un punto de inflexión en la estrategia de seguridad de la actual administración, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó la concreción del traslado de 37 reos de alta peligrosidad hacia los Estados Unidos. Esta operación, ejecutada con precisión quirúrgica, busca desmantelar las estructuras de mando de diversas organizaciones criminales que operan de forma transnacional, debilitando su capacidad operativa desde el exterior.
El operativo se fundamentó en la Ley de Seguridad Nacional y en los mecanismos de cooperación bilateral existentes entre ambos países. Según lo expuesto por el secretario federal, el proceso se llevó a cabo bajo un estricto protocolo que garantizó el respeto a la soberanía de México, asegurando que los procesos judiciales se alineen con los intereses de procuración de justicia de ambas naciones.
Logística Aérea: Siete Aeronaves al Servicio de la Justicia
La operación no tuvo precedentes en cuanto a su logística reciente. García Harfuch detalló que se requirió un despliegue coordinado de siete aeronaves de las Fuerzas Armadas, las cuales partieron desde diversos puntos del país bajo un operativo de máxima seguridad. El objetivo de utilizar equipo militar mexicano fue garantizar el control total sobre los individuos hasta el momento de su entrega formal a las autoridades estadounidenses en suelo extranjero.
Este traslado masivo no solo representa una entrega de individuos, sino un mensaje de fuerza por parte del Estado mexicano. Al movilizar a 37 objetivos prioritarios de forma simultánea, se minimiza el riesgo de intentos de rescate o filtraciones que pudieran poner en peligro la seguridad de los custodios y del personal involucrado.

Operativo coordinado: La Cláusula de la Pena de Muerte
Uno de los puntos más sensibles de la negociación bilateral fue la garantía de que la justicia de Estados Unidos no solicitará la pena de muerte para ninguno de los 37 individuos entregados. Este compromiso es fundamental para que el sistema judicial mexicano pueda autorizar las extradiciones, ya que la Constitución y las leyes mexicanas prohíben la entrega de personas a jurisdicciones donde puedan enfrentar la pena capital.
“Este acuerdo diplomático y judicial es una muestra de que la cooperación internacional puede ser efectiva sin vulnerar nuestros lineamientos legales. La justicia llegará, pero bajo los términos de respeto a la vida que nuestro país defiende”, señaló García Harfuch.
Destinos Estratégicos y Corte Judicial en EE. UU.
Los detenidos fueron distribuidos en ciudades que albergan cortes federales con expedientes abiertos contra los liderazgos criminales. Los destinos incluyen:
- Nueva York y Washington: Ciudades clave para el enjuiciamiento de delitos relacionados con el tráfico de sustancias y lavado de dinero a gran escala.
- San Diego y San Antonio: Puntos neurálgicos para abordar la logística transfronteriza y el tráfico de armas.
- Houston y Pensilvania: Sedes con investigaciones avanzadas sobre redes de distribución y operaciones financieras ilícitas.
Esta dispersión geográfica responde a la necesidad de atender las órdenes de aprehensión específicas emitidas por diferentes distritos judiciales, asegurando que cada líder criminal rinda cuentas por los delitos cometidos en las jurisdicciones donde causaron mayor impacto.

Impacto en la Estrategia de Seguridad Nacional 2026
Con esta acción, el Gobierno de México busca golpear la línea de flotación de las bandas delictivas. Al extraer a los líderes de su zona de influencia y trasladarlos a prisiones de máxima seguridad en los Estados Unidos, se rompe el flujo de órdenes que muchas veces continúan emitiendo desde los penales locales.
Esta desarticulación de liderazgos es un pilar de la actual estrategia de seguridad, que prioriza la inteligencia y la colaboración internacional sobre la confrontación directa. García Harfuch concluyó que estas acciones seguirán siendo una constante mientras los objetivos criminales tengan cuentas pendientes con la justicia en ambos lados de la frontera, siempre bajo la premisa de la procuración de justicia y el fortalecimiento de las instituciones.




