Felinario: La presidenta municipal, Cecilia Patrón Laviada, anunció el exitoso traslado de una tigresa blanca nacida en el Centenario hacia su nuevo hogar en Animaya.
Este movimiento estratégico busca la reproducción y preservación de la especie en el moderno Felinario “Balam Balam”, consolidando a Mérida como un referente nacional en el manejo ético y profesional de la fauna silvestre.
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En un operativo que combinó precisión veterinaria y un profundo sentido de humanidad, el Ayuntamiento de Mérida llevó a cabo el traslado de una hembra de tigre blanco desde el tradicional Zoológico del Centenario hacia el Centro de Conservación de la Vida Silvestre Animaya. Este hito marca una nueva etapa para el ejemplar, que ahora tendrá la oportunidad de integrarse con un macho de su especie en las instalaciones de vanguardia inauguradas apenas el año pasado.
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada enfatizó que este tipo de acciones demuestran que Mérida no solo administra espacios públicos, sino que protege la vida. “Cuidar a la fauna no solo protege nuestro presente, también asegura un futuro más justo y sostenible”, declaró la munícipe, reconociendo la labor del equipo técnico que vigiló cada respiración del felino durante el trayecto.

De la nostalgia a la esperanza: El viaje de la tigresa blanca
La protagonista de esta historia nació y creció bajo los cuidados del personal del Zoológico del Centenario. Tras años de desarrollo saludable, el equipo técnico determinó que el ejemplar estaba listo para cumplir una misión más grande: la conservación de su especie. El traslado a Animaya no fue una decisión logística simple, sino un plan científico para emparejarla con un macho de tigre de bengala.
El sentimiento entre los cuidadores del Centenario fue agridulce. Sandra Bautista, encargada del área técnica, confesó sentir nostalgia al verla partir, pero también la satisfacción de saber que el ejemplar gozará de una calidad de vida superior en un espacio diseñado específicamente para sus necesidades sociales y reproductivas.
“Balam Balam”: Un Felinario moderno inaugurado en 2025
El destino de la tigresa es el felinario “Balam Balam”, un complejo que desde su apertura en 2025 ha transformado la manera en que Mérida aborda el rescate y rehabilitación de especies. Este espacio no es un zoológico convencional; es un centro de alta tecnología para el bienestar animal que alberga jaguares, leones, tigres y ocelotes.
Cuenta con ocho recintos que incluyen:
- Casas de noche: Para descanso seguro.
- Áreas de hondonada: Que simulan el entorno natural.
- Zonas verdes amplias: Para el enriquecimiento ambiental.
- Vistas panorámicas y a nivel de suelo: Para una educación respetuosa del visitante.

El factor humano: El equipo detrás del traslado
La seguridad del ejemplar fue la prioridad absoluta. Un equipo multidisciplinario de veterinarios y técnicos de emergencia coordinó el operativo. Antonio Ávila, integrante del equipo técnico, relató la intensidad del proceso: “Uno colocaba el oxígeno, otro monitoreaba las respiraciones; cada segundo era importante”. Este nivel de detalle asegura que los traslados no generen estrés crónico o daños a la salud de los felinos, manteniendo a Mérida a la vanguardia en protocolos de manejo de fauna.
Mérida como referente nacional en bienestar animal
Con la evolución de Animaya de una Unidad de Manejo (UMA) a un Centro de Conservación de la Vida Silvestre, la ciudad envía un mensaje claro al resto del país. El subdirector de Servicios Generales, Felipe Pacheco Sansores, destacó que el éxito de estos parques se debe a la profesionalización de su personal y a una dieta balanceada diseñada por expertos.
Mérida ha entendido que los parques zoológicos del siglo XXI deben ser centros de investigación y reservorios genéticos, especialmente para especies en peligro de extinción, alejándose del viejo concepto de mera exhibición.
Educación y Conciencia: El llamado de Cecilia Patrón
Finalmente, la alcaldesa Cecilia Patrón invitó a las familias meridanas y a los visitantes a acudir a Animaya y al Centenario con una mirada nueva. “Invitamos a la ciudadanía a convertirse en aliados de la conservación”, expresó. La visita a estos centros debe ser una experiencia educativa donde se comprenda el valor de la biodiversidad y el esfuerzo científico que hay detrás de cada ejemplar rescatado o nacido en cautiverio.

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