El ejemplar, que habría nacido alrededor de 1627, es considerado el vertebrado más longevo registrado hasta el momento en el planeta
Investigadores determinaron su edad mediante una novedosa técnica de datación por radiocarbono aplicada en las lentes oculares del tiburón de Groenlandia
En un descubrimiento que desafía los límites de la biología marina, un equipo internacional de científicos confirmó la localización de un tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) cuya edad se estima en 399 años. Este hallazgo sitúa el nacimiento del ejemplar en el año 1627, lo que significa que el animal ha surcado las aguas del Ártico desde la era colonial hasta nuestros días.

La determinación de la edad fue posible gracias al análisis de las proteínas en el núcleo de la lente del ojo del tiburón, un tejido que se forma antes del nacimiento y no se regenera con el tiempo.
Utilizando datación por radiocarbono, los investigadores establecieron que este espécimen, de más de cinco metros de longitud, supera con creces el récord de longevidad de cualquier otro vertebrado conocido, superando incluso a la ballena de Groenlandia, que suele vivir cerca de 211 años.

La extraordinaria longevidad de esta especie se atribuye a un metabolismo extremadamente lento, adaptado a las gélidas temperaturas de las profundidades marinas.
Estos tiburones crecen a un ritmo de apenas un centímetro por año y no alcanzan la madurez sexual sino hasta los 150 años de edad. Este estilo de vida “en cámara lenta” les permite conservar energía y evitar el daño celular que acelera el envejecimiento en otras especies.
El descubrimiento no solo marca un hito en el registro de la fauna marina, sino que abre nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos genéticos de reparación del ADN.

Científicos de todo el mundo estudian ahora cómo este organismo logra vivir cuatro siglos manteniendo sus funciones vitales, lo que podría ofrecer claves fundamentales para entender el envejecimiento en otros seres vivos, incluidos los humanos




