En un proceso sin precedentes, la justicia salvadoreña sienta en el banquillo a las estructuras de mando de la Mara Salvatrucha por una década de delitos graves.
El caso busca esclarecer miles de crímenes y fortalecer la estrategia antipandillas, aunque ha despertado críticas por parte de organismos internacionales de derechos humanos.
San Salvador, El Salvador.— Esta semana dio inicio en El Salvador un macrojuicio histórico contra aproximadamente 492 presuntos líderes y cabecillas de la estructura criminal Mara Salvatrucha (MS-13).
El proceso judicial, considerado uno de los más grandes de la región, busca procesar a los altos mandos de la pandilla por una vasta lista de delitos cometidos entre 2012 y 2022, que incluyen homicidios, extorsiones, desapariciones y tráfico de armas y drogas.

De acuerdo con la Fiscalía General de la República, el caso representa una oportunidad clave para documentar cómo operaban las cúpulas de la pandilla, señalando que estos crímenes no fueron eventos aislados, sino acciones ordenadas por una estructura jerárquica.
Gran parte de los imputados se encuentran recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) y otros centros de alta seguridad, siguiendo el juicio de manera virtual debido a la envergadura del operativo de seguridad que requiere el proceso.

El inicio de este juicio se da en el marco de la intensa ofensiva antipandillas que el gobierno salvadoreño mantiene bajo el régimen de excepción. Mientras las autoridades celebran este avance como una victoria contra la impunidad, el proceso también ha sido objeto de señalamientos por parte de organismos internacionales, quienes han cuestionado la transparencia de los procedimientos y han denunciado posibles arrestos arbitrarios y violaciones a los derechos humanos durante la ejecución de las detenciones masivas en los últimos años.
Se estima que este juicio podría prolongarse por varios meses dada la complejidad y el volumen de pruebas que se están presentando ante el tribunal.





