Maruchan: Policía Ecológica rescata a la perrita ‘Maruchan’ de la azotea de una vivienda
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En un emotivo desenlace que movilizó a los habitantes y demostró la efectividad de los canales de comunicación vecinal y el cuidado hacia los animales, una conocida mascota regresó a su entorno habitual.
La perrita comunitaria bautizada cariñosamente como “Maruchan”, ampliamente conocida por los comerciantes, locatarios y clientes habituales del tianguis del parque de Santa Isabel, fue rescatada con éxito por elementos operativos de la Policía Ecológica, luego de haber sido localizada en una situación de riesgo sobre el techo de una vivienda particular en el fraccionamiento Santa Isabel.
Este rescate oportuno evitó que el canino sufriera afectaciones mayores a causa de las altas temperaturas o deshidratación, devolviendo la tranquilidad a decenas de trabajadores del mercado ambulante que la consideran parte fundamental de la identidad de su plaza.

Despliegue operativo tras el reporte a las líneas de emergencia
La movilización de los cuerpos de seguridad ambiental comenzó de manera formal a las 09:42 horas, momento exacto en el que el centro de mando asignó la emergencia a la unidad Libélula 10. Los agentes ecológicos recibieron un reporte ciudadano urgente que alertaba sobre la presencia de un canino atrapado en una azotea y en un evidente estado de vulnerabilidad y estrés.
Al arribar al sitio señalado por los vecinos, los oficiales realizaron diversos recorridos de inspección e indagatorias con los colonos de la zona para identificar el inmueble preciso donde permanecía el animal. En el lugar, los agentes se entrevistaron con la ciudadana Cindy del Carmen Magaña Gómez, una de las principales promotoras de la búsqueda, quien solicitó formalmente el apoyo técnico de la corporación para descender a la perrita de manera segura.
El rastro digital que salvó a Maruchan del tianguis
La denunciante explicó detalladamente a los policías que “Maruchan”, un ejemplar hembra de aproximadamente dos años de edad, es un canino en situación comunitaria que vive bajo el resguardo colectivo de los vendedores del tianguis del parque de Santa Isabel. Señaló con preocupación que el animal llevaba dos días completos desaparecida de sus áreas comunes de alimentación, lo que encendió las alarmas entre los locatarios.
Gracias a una serie de fotografías y publicaciones de alerta difundidas activamente por la comunidad a través de diversas plataformas de redes sociales, ella y otros vecinos lograron obtener indicios claros sobre el posible paradero del animal, acudiendo de inmediato a la vivienda para verificar los datos de manera presencial.
Durante las diligencias en el predio, los oficiales de la Policía Ecológica dialogaron con el habitante de la vivienda, identificado como Gustavo P., quien manifestó desconocer por completo la forma o la ruta que utilizó el canino para escalar hasta la parte más alta de la casa.

El colono detalló que desde la tarde-noche del día anterior comenzó a escuchar ruidos extraños y pisadas en el techo, descubriendo finalmente a la perrita en la azotea. Afirmó que intentó auxiliarla de manera directa por sus propios medios; sin embargo, debido a que el animal se encontraba sumamente asustado y desorientado, este reaccionaba con nerviosismo y no permitía que ninguna persona se le acercara o lo manipulara.
Descenso exitoso y el emotivo recibimiento de los comerciantes
Ante esta situación, los elementos especializados de la Policía Ecológica, contando con la colaboración solidaria de un ciudadano de la zona que prefirió mantener su identidad en el anonimato, implementaron maniobras de contención pacífica. Con paciencia y equipo adecuado, lograron asegurar y descender a “Maruchan” de la azotea sin que el animal presentara resistencia física ni ningún tipo de lesiones en sus extremidades, concluyendo la maniobra de salvamento con total éxito.
Inmediatamente después del rescate, la perrita fue subida a la unidad oficial y trasladada de vuelta a las inmediaciones del parque de Santa Isabel para reincorporarla a su hábitat acostumbrado. En el sitio, se confirmó de manera médica que el canino no presentaba huellas de maltrato o lesiones visibles, siendo recibida entre aplausos, caricias y alimento por los locatarios del tianguis, quienes celebraron con júbilo su retorno a la comunidad.
Al constatarse que no existían indicios de crueldad animal ni la comisión de algún delito o infracción administrativa por parte de los propietarios del predio, la intervención de la corporación concluyó formalmente a las 10:17 horas.
Finalmente, los mandos de la Policía Ecológica aprovecharon la coyuntura para recordar a toda la población del estado que, ante cualquier emergencia o situación de riesgo que involucre a animales domésticos o de la fauna local, pueden comunicarse de forma directa a las líneas telefónicas 999-166-5779 o enviar un mensaje de texto mediante la aplicación WhatsApp al número 9902-892140.
Asimismo, precisaron que los casos flagrantes de maltrato o crueldad hacia los animales deben ser denunciados formalmente ante la Fiscalía General del Estado de Yucatán o, en escenarios de riesgo inminente, reportarse directamente a través de el número de emergencias novecientos once.





